01 de Abril de 2020

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¡Ay, cuánto calor!

Pero esto no es excusa para quedarse en casa, ¿verdad? Evitando las horas de máximo calor o aquellas en las que el sol comienza a darnos en la cabeza, correr no es difícil en verano.
Podemos aprovechar las primeras horas de la mañana antes de que el sol apriete. Salir a las 6.30 o 7 de la madrugada es un buen momento para ver amanecer y disfrutar de la brisa matutina.

Eso sí, en cuanto el Señor Lorenzo aparezca en lo más alto, ya tendremos que tener realizado más de la mitad del ejercicio previsto. También es buena hora el atardecer. De hecho ver cómo se pone el sol mientras corres en dirección San Pedro por la carretera de Las Salinas o por el espigón de Los Molinos, “no tiene precio”. Cuando cae la tarde y el sol ya no nos amenaza, cierto es que sigue haciendo calor, pero es mucho más llevadero. Eso sí, siempre con la botella o el bidón de agua encima. En el verano sudamos más que de costumbre y tenemos que hidratarnos. Protección solar si es de día y gorra o visera (yo uso visera: no me da calor en la cabeza y evita que el sudor salado caiga sobre mis ojos). A ver si nos vemos estos meses de verano corriendo, caminando o trotando. ¡La cuestión es mover las piernas!

  • Título: ¡Ay, cuánto calor!
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  • Fecha: 11-07-2016
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